Hoy en día las empresas han visto cómo el entorno en el que desarrollan su actividad ha experimentado importantes cambios respecto a los últimos tiempos, caracterizándose en la actualidad por las crecientes exigencias de los consumidores y clientes o la fuerte presión competitiva.
Una vía de mejorar, aunque compatible y complementaria, es opuesta a la relacionada con la adquisición de nuevos recursos mediante la realización de inversiones. Tiene por objeto mantener y elevar los estándares de la compañía mediante mejoras pequeñas y graduales, basándose de forma fundamental en el enorme potencial que poseen las personas que la integran.
Ellas son, en último término, las que establecen la organización, las tareas, los métodos de trabajo, los procedimientos y las que actúan sobre las máquinas. Las personas son las que pueden mejorar y hacer que mejore la compañía. No en vano se ha señalado como el activo más importante de una empresa.